martes, 5 de abril de 2011
Juan Pablo II: Beatificación
jueves, 10 de febrero de 2011
Curiosidades Papales: Catafalco

Este block fue creado para compartir con ustedes, como primer objetivo asuntos vaticanos, así como otros temas de actualidad que son importantes dentro de la Iglesia.
Así que vamos a iniciar el día de hoy, con nuestra primera entrega de algunas curiosidades papales, no tan conocidas por todos. Así que le dedicaremos este primer espacio al Catafalco.
El Catafalco es una especie de altar que se realiza para honrar y rezar al difunto, una vez que se le ha dado Santa Sepultura. Al último Papa al que se le construyó un catafalco fue a Juan XXIII. Luego de la muerte de Paulo VI y hasta Juan Pablo II la práctica cayó en desuso.
El Catafalco papal era levandado en la Capilla Sixtina o bien en la Basílica de San Pedro, entre el altar de la Confesión y el Baldaquino. En presencia del Catafalco se celebraban las Misas por el difunto Papa, como parte de las celebraciones litúrgicas de duelo por la muerte del Pontífice. Ahora les dejo unas fotografías que ilustran este nuestro primer tema de curiosidades Papales.
Como podrán observar en catafalco está rematado por la Tiara Papal. Ya tendremos tiempo de dedicar una entrada al tema de la Tiara.



Hemos tomadas prestadas las fotos de Foro "Ceremonias y Rúbricas de la Iglesia Española"
lunes, 31 de enero de 2011
Monseñor Hugo Barrantes con Casulla Antigua
Les comparto estas fotografías de Monseñor Hugo Barrantes, Arzobispo de San José Costa Rica, revestido con casulla antigua, en enero del 2011 durante la celebración de la Fiesta del Santo Cristo de Esquipulas, en Alajuelita San José.
Un pequeño pasito en la "Hermeneutica de la Continuidad".
Las fotografías son propiedad de la Arquidiocesis de San José.
domingo, 9 de enero de 2011
Nueva Catedral de Limón: ¿Sabrá el arquitecto que es la Hermenéutica de la Continuidad?
Hoy me sorprende un artículo en el Periódico La Nación, sobre la arquitectura de la Nueva Catedral de Limón, en Costa Rica, la cual según el propio artículo fue inaugurada en octubre del 2010.
Y sino tengo razón, vean este último comentario: "Según el arquitecto, las reformas aprobadas en el Concilio Vaticano II (en la década de 1960) como dar la misa en la lengua local y de frente a los fieles, en señal de mayor cercanía con los creyentes, fue uno de los puntos elementales al realizar el diseño.
Por eso, el celebrante está apenas un poco por encima del nivel de la congregación y no existe balaustrada divisoria que impida acceso al altar.".
Yo particularmente no tengo el placer de conocer la Catedral, por lo que quiero dejar muy claro, que no puedo juzgar lo que no conozco. Mi comentario está basado en el artículo del Períodico La Nación, pero a juzgar por lo que indica el periodista y el arquitecto, hicieron lo que les dio la gana, guardaron la tradición católica en un cajón, y se inventaron un edificio poco o nada apto para el desarrollo adecuado de la liturgica CATÓLICA.
Sólo me queda una duda: ¿Donde habrán ubicado la cátedra del Obispo? ¿En el techo para continuar el estilo arquitectónico progresista?
Por último una foto de lo que nos propone el Papa, a ver cuando empienzan a copiar lo que deben de copiar, crucifijo al centro del altar:
EL artículo al que me refiero lo pueden ver acá:
http://www.nacion.com/2011-01-09/AldeaGlobal/FotoVideoDestacado/AldeaGlobal2642414.aspx
sábado, 11 de diciembre de 2010
La Última Cima

Voy al cine más o menos una vez cada tres años. No exagero, es verdad. Dos buenos amigos, Carlos y Netzi, tuvieron la genial idea de recomendarme esta película: "La última Cima", y con su recomendación me obligaron a re-encontrarme con una sala de cine, posiblemente para volver en unos 2 o 3 años nuevamente.
jueves, 23 de septiembre de 2010
El Sagrario en su lugar

El sagrario definitivamente es lo más sagrado que se puede encontrar en nuestro Templos. Es el lugar por excelencia donde Jesús Eucaristía es reservado para la comunión fuera de la Misa, y para el culto y adoración de los fieles. Por cierto, ¡como falta en muchos lugares fomentar la adoración al Santísimo Sacramento del altar!.
Pero, ¿cuál debe ser su lugar? Y me hago la pregunta, porque tristemente en muchos Templos el sagrario ha sido relegado a un rincón. Sí, a un rincón, dejándole el lugar principal, el del centro del presbiterio, a la silla donde se sienta el sacerdote. ¿Quien es más importante? ¿Cristo Eucaristía o el Sacerdote? No hace falta responder la pregunta, todos sabemos la respuesta, entonces, ¿porqué hemos desplazado el Sagrario del centro del altar?, del lugar donde todos los fieles pueden mirarlo y adorar a Cristo, para ponerlo a un lado, como relegado, como si fuera un estorbo. Desgraciadamente, eso ha sucedido porque a muchos sacerdotes se les ha olvidado que el centro de nuestra celebración Eucarística es Cristo y no ellos, y han querido robarle el lugar al sagrario colocando su silla en ese lugar. Nuevamente, más de las improvisaciones de aquellos que entendieron mal el Novus Ordo Missae.
Conviene hacer referencia a las normas litúrgicas vigentes: El Código de Derecho Canónigo, establece en el Canon 938 que “El sagrario, en el que se reserva la santísima Eucaristía, estará colocado en una parte noble de la iglesia u oratorio destacada, dignamente adornada, apropiada para la oración.”. De lo anterior se desprende que podría estar en una capilla anexa y no en el altar principal. Pero sino existe Capilla anexa, ¿de donde han entendido algunos que lo conveniente es colocar el sagrario a un lado y la silla de quien preside en el centro del altar? Vuelvo a la misma pregunta ¿Quién es más importante, Cristo, o el que celebra? ¿Con quién nos vamos a encontrar en la Misa, con Cristo o con el Sacerdote?
No hace falta mayor conclusión, en mi humilde opinión, sino existe Capilla Sacramental (capilla del Santísimo), el lugar del sagrario debería ser en el Centro del Presbiterio, y no relegado a un lado, porque definitivamente el Centro del Presbiterio es el lugar “más noble”.
Por último les dejo un párrafo de la EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL SACRAMENTUM CARITATIS DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI:
“Sobre la importancia de la reserva eucarística y de la adoración y veneración del sacramento del sacrificio de Cristo, el Sínodo de los Obispos ha reflexionado sobre la adecuada colocación del sagrario en nuestras iglesias.[196] En efecto, esto ayuda a reconocer la presencia real de Cristo en el Santísimo Sacramento. Por tanto, es necesario que el lugar en que se conservan las especies eucarísticas sea identificado fácilmente por cualquiera que entre en la iglesia, también gracias a la lamparilla encendida. Para ello, se ha de tener en cuenta la estructura arquitectónica del edificio sacro: en las iglesias donde no hay capilla del Santísimo Sacramento, y el sagrario está en el altar mayor, conviene seguir usando dicha estructura para la conservación y adoración de la Eucaristía, evitando poner delante la sede del celebrante. En las iglesias nuevas conviene prever que la capilla del Santísimo esté cerca del presbiterio; si esto no fuera posible, es preferible poner el sagrario en el presbiterio, suficientemente alto, en el centro del ábside, o bien en otro punto donde resulte bien visible. Todos estos detalles ayudan a dar dignidad al sagrario, cuyo aspecto artístico también debe cuidarse. Obviamente, se ha tener en cuenta lo que dice a este respecto la Ordenación General del Misal Romano.[197] En todo caso, el juicio último en esta materia corresponde al Obispo diocesano.
lunes, 12 de abril de 2010
La pasión del Papa Benedicto XVI

Desde que Joseph Ratzinger se asomó al balcón vaticano y se presentó como Benedicto XVI, ha sido atacado desde afuera y desde algunos sectores internos de la Iglesia. Y es que desde su primer día como Papa, se le auzó de tradicionalista y retrógrado, y desde ese momento todo ha sido producto de una campaña sucia por intentar manchar su nombre.
Al respecto, Sandro Magister, del diario Italiano "L'espresso, escribe un interesante artículo sobre los distintos ataques que ha sufrido el Santo Padre. No es lo usual en este blog copiar de otros sitios de intenet información, sin embargo en este caso vale la pena la excepción:
La pasión del Papa Benedicto. Seis acusaciones, una pregunta
La pedofilia es solamente la última de las armas apuntadas contra Joseph Ratzinger. Y cada vez él es atacado donde más ejercita su rol de guía. Uno por uno, los puntos críticos de este pontificado
ROMA, 7 de abril de 2010 – El ataque que golpea al Papa Joseph Ratzinger con el arma del escándalo, ofrecido por sacerdotes de su Iglesia, es una constante de este pontificado.
Es una constante porque una y otra vez, en un terreno diferente, se golpea en Benedicto XVI justamente al hombre que ha obrado y obra, en ese mismo terreno, con más clarividencia, con más determinación y con más fruto.
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La tempestad que siguió a su exposición en Ratisbona, el 12 de diciembre de 2006, ha sido la primera de la serie. Se acusó a Benedicto XVI de ser enemigo del Islam y un partidario incendiario del desencuentro entre las civilizaciones. Justamente a él que con una lucidez y un coraje único había desvelado donde se fundamenta la raíz última de la violencia, en una idea de Dios mutilada por la racionalidad, y luego había dicho también cómo vencerla.
Las agresiones e inclusive los asesinatos que siguieron a sus palabras confirmaron dolorosamente la probidad de sus palabras. Pero que él había dado en el blanco ha sido confirmado sobre todo por los pasos de diálogo entre la Iglesia Católica y el Islam que se registraron a continuación – no contra, sino gracias a la exposición de Ratisbona –, de los cuales la carta al Papa de 138 sabios musulmanes y la visita a la Mezquita Azul de Estambul han sido los signos más evidentes y prometedores.
Con Benedicto XVI, el diálogo entre el cristianismo y el Islam, al igual que con las otras religiones, avanza hoy con una conciencia más nítida sobre lo que distingue - la fuerza de la fe - y sobre lo que puede unir - la ley natural escrita por Dios en el corazón de cada hombre.
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Una segunda oleada de acusaciones contra el Papa Benedicto lo presenta como un enemigo de la razón moderna, y en particular de su suprema expresión: la ciencia. La cima de esta campaña hostil fue alcanzada en enero de 2008, cuando los profesores obligaron al Papa a cancelar una visita a la principal universidad de su diócesis: la Universidad de Roma "La Sapienza".
Sin embargo – como antes en Ratisbona y luego en París, en el Collège des Bernardins el 12 de setiembre de 2008 – el discurso que el Papa intentó dirigir a la Universidad de Roma era una formidable defensa del nexo indisoluble entre fe y razón, entre verdad y libertad: "No vengo a imponer la fe, sino a alentar la valentía por la verdad".
La paradoja es que Benedicto XV es un gran "iluminista" en una época en la que la verdad tiene pocos defensores y la duda hace de patrón de ella, hasta pretender quitarle la palabra.
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Una tercera acusación arrojada sistemáticamente contra Benedicto XVI es la de ser un tradicionalista replegado en el pasado, enemigo de las novedades aportadas por el Concilio Vaticano II.
Su discurso a la curia romana, el 22 de diciembre de 2005, sobre la interpretación del Concilio y luego, en el 2007, la liberalización del rito antiguo de la Misa serían las pruebas con las que cuentan sus acusadores.
En realidad, la Tradición a la que Benedicto XVI es fiel es la de la gran historia de la Iglesia, desde los orígenes hasta hoy, lo cual no tiene nada que ver con una formalista adhesión al pasado. En el citado discurso a la curia, para ejemplificar la "reforma en la continuidad" representada por el Vaticano II, el Papa ha planteado la cuestión de la libertad religiosa. Para afirmarla en modo pleno – ha explicado – el Concilio ha debido retornar a los orígenes de la Iglesia, a los primeros mártires, a ese "patrimonio profundo" de la Tradición cristiana que se había extraviado en los siglos más recientes y que ha sido reencontrada también gracias a la crítica de la razón iluminista.
En cuanto a la liturgia, si hay un auténtico continuador del gran movimiento litúrgico que floreció en la Iglesia entre el siglo XIX y el siglo XX, desde Prosper Guéranger a Romano Guardini, éste es precisamente Ratzinger.
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Un cuarto terreno de ataque es contiguo al anterior. Se acusa a Benedicto XVI de haber ahondado el ecumenismo, de anteponer el abrazo con los lefebvrianos al diálogo con las otras confesiones cristianas.
Pero los hechos dicen lo contrario. Desde el momento que Ratzinger es Papa, el camino de reconciliación con las Iglesias de Oriente ha dado pasos extraordinarios hacia adelante, tanto con las Iglesias bizantinas que tienen como cabeza al patriarcado ecuménico de Constantinopla, como – es la novedad más sorprendente – con el patriarcado de Moscú.
Y si ha acontecido esto, es precisamente por la reavivada fidelidad a la gran Tradición – comenzando por la del primer milenio – que distingue a este Papa, más del alma de las Iglesias de Oriente.
Sobre la vertiente de Occidente, es también el amor de la Tradición lo que impulsa a personas y grupos de la Comunión Anglicana a solicitar el ingreso a la Iglesia de Roma.
Respecto a los lefebvrianos, lo que obstaculiza su reingreso a la Iglesia es justamente su estar atados a formas pasadas de Iglesia y de doctrina erróneamente identificadas con la Tradición perenne. La revocación de la excomunión a sus cuatro obispos, en enero de 2009, no ha modificado en nada el estado de cisma en el cual ellos permanecen, de la misma manera que la revocación en 1964 de las excomuniones entre Roma y Constantinopla no ha sanado el cisma entre Oriente y Occidente, pero ha posibilitado un diálogo que culmina en la unidad.
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Entre los cuatro obispos lefebvristas a los que Benedicto XVI ha revocado la excomunión estaba el inglés Richard Williamson, antisemita y negador del Shoah [Holocausto]. En el rito antiguo permitido, hay una oración para que los judíos "reconozcan a Jesucristo salvador de todos los hombres".
Estos y otros hechos han contribuido a alimentar una persistente protesta del mundo judío contra el actual Papa, con notables aristas de radicalidad. Y un quinto terreno de acusación.
La última arma de esta protesta ha sido un pasaje del sermón pronunciado en la basílica de San Pedro, el Viernes Santo en presencia del Papa, por el predicador de la casa pontificia, el padre Raniero Cantalamessa. El pasaje cuestionado era una cita de una carta escrita por un judío, pero no obstante esto la polémica se ha orientado exclusivamente contra el Papa.
Ahora bien, nada es más contradictorio que acusar a Benedicto XVI de enemistad con los judíos.
Porque ningún otro Papa, antes que él, se ha esforzado tanto en avanzar para definir una visión positiva del vínculo entre cristianismo y judaísmo, quedando en pie la división capital sobre el reconocimiento o no de Jesús como Hijo de Dios. En el primer tomo de su "Jesús de Nazaret", publicado en el 2007 – y próximo a ser completado por el segundo tomo –, Benedicto XVI ha redactado a propósito de ello páginas luminosas, en diálogo con un rabino americano que todavía vive.
Y numerosos judíos ven efectivamente en Ratzinger a un amigo. Pero en los medios de comunicación internacionales hay otra cosa. Allí está casi solitario el "fuego amigo" que resuena estruendosamente, por parte de judíos que golpean al Papa que más los comprende y los ama.
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Por último, una sexta pieza acusatoria – actualísima – contra Ratzinger es de haber "encubierto" el escándalo de los sacerdotes que han abusado sexualmente de niños.
También aquí la acusación atropella justamente al hombre que ha hecho más que nadie, en la jerarquía de la Iglesia, para sanar este escándalo.
Con efectos positivos que aquí y allá ya se pueden mensurar. En particular en Estados Unidos, donde la incidencia del fenómeno entre el clero católico ha disminuido netamente en los últimos años.
Pero allí donde, como en Irlanda, la llaga está todavía abierta, siempre ha sido Benedicto XVI quien impuso a la Iglesia de ese país ponerse en estado penitencial, a lo largo de un severo camino trazado por él en una carta pastoral del 19 de marzo pasado que no tiene precedentes.
De hecho, la campaña internacional contra la pedofilia tiene hoy un único y verdadero blanco: el Papa. Los casos descubiertos del pasado son en cada momento los que se calcula pueden ser utilizados en contra de él, tanto cuando era arzobispo de Munich, como cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, más el apéndice de Ratisbona, durante los años en que el hermano del Papa, Georg, dirigía el coro de niños de la catedral.
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Los seis campos de acusación contra Benedicto XVI, hasta aquí mencionados, plantean una pregunta.
¿Por qué este Papa es atacado de este modo, desde afuera de la Iglesia pero también desde adentro, a pesar de su evidente inocencia respecto a las acusaciones?
Un principio de respuesta es que él es atacado sistemáticamente precisamente por lo que hace, por lo que dice, por lo que es.
