miércoles, 13 de abril de 2011

Curiosidades Papales: La Tiara

La Tiara es la corona que distingue al Sumo Pontífice. Era utilizada en la ceremónia de Coronación de los Papas, y la llevaba el Santo Padre en muchas de las ceremonias en las que participaba. La Tiara formada por tres coronas que simbolizan el triple poder del Papa, padre de los reyes, rector del mundo, Vicario de Cristo. Aparentemente, la Tiara es usada como tal, desde el siglo XII. El último Papa que utilizó la Tiara en forma pública fue el Papa Pablo VI, quien decidió dejar de usarla. Actualmente no hay ninguna regulación en torno a si su uso procede o no, más bien ha quedado abierto su uso, a una decisión que el Pontífice recién electo debe tomar para la ceremonia de entronización. La página web del Vaticano menciona estos datos curiosos: "La Tiara es un alto tocado que termina en forma de ojiva, plateado, al cual se aplicaban en la época de Bonifacio VIII dos coronas y desde 1314 en adelante, tres coronas (razón por la cual se lo denomina "trireino"), en cuya cima hay un pequeño globo con una cruz de oro. Entre las varias interpretaciones citaremos la que dice que las tres coronas representan a la Iglesia militante, la que sufre y la triunfante. La forma de la Tiara fue cambiada en el curso de los tiempos. La encontramos representada más o menos redondeada, en algunos casos sin el globo o la cruz. Otras veces con la posición de las cintas (cada una de las cuales lleva una cruz patente) modificadas. (http://www.vatican.va/) El último Papa que fue coronado con una tiara fue Pablo VI, en 1963, acá una foto de la ceremonia de coronación:

Como dato curioso, tenemos que mencionar que Juan Pablo II, tuvo Tiara, aunque nunca la lució en público, fue un regalo que le ofrecieron los católicos de Hungría en 1981, la cual ha de estar a dispocisión del Pontífice reinante en la sacristía papal. Acá la foto de la Tiara de Juan Pablo II, no usada en público:


Actualmente, el Papa Benedicto XVI no fue coronado, ni ha utilizado ninguna Tiara en su pontificado. Eso no quiere decir que no la llegue a usar, puesto que las Tiaras están a su dispocisión en la sacristía Papal. Algunos añoramos el uso de Tiara, y nos gustaría ver a Benedicto XVI lucirla, porque lejos de las críticas que se pueda hacer al uso de esta "corona", es un símbolo que distingue al Papa de los demás obispos. El Papa no es un obispo más, sino que es el sucesor de Pedro (Kefás), y el primero entre los apóstoles, por ello no sobra la Tiara entre la indumentaria papal.

martes, 5 de abril de 2011

Juan Pablo II: Beatificación

El próximo 1 de mayo será Betificado Juan Pablo II Magno (como le llamó el secretario de estado vaticano de ese momento, Angelo Sodano). El ataúd de madera del Pontífice, será expuesto al público, en la Basílica de San Pedro, y luego será llevado a la Capilla de San Sebastían, dentro de la Basílica de San Pedro, donde permanecerá para veneración de los fieles. El Vaticano ha escogido la Capilla de San Sebastían, con el fin de que los fieles puedan visitarle con mayor comodidad. Esta entrada al Blog, es para compartirles una fotografía, del lugar en el cual descanzará Juan Pablo II. Actualmente, se encuentra ahí el Papa Inocensio XI quien será trasladado a la Capilla de la Transfiguración. Les dejo la foto del lugar donde estará el féretro de Juan Pablo II.


jueves, 10 de febrero de 2011

Curiosidades Papales: Catafalco


Este block fue creado para compartir con ustedes, como primer objetivo asuntos vaticanos, así como otros temas de actualidad que son importantes dentro de la Iglesia.

Así que vamos a iniciar el día de hoy, con nuestra primera entrega de algunas curiosidades papales, no tan conocidas por todos. Así que le dedicaremos este primer espacio al Catafalco.

El Catafalco es una especie de altar que se realiza para honrar y rezar al difunto, una vez que se le ha dado Santa Sepultura. Al último Papa al que se le construyó un catafalco fue a Juan XXIII. Luego de la muerte de Paulo VI y hasta Juan Pablo II la práctica cayó en desuso.

El Catafalco papal era levandado en la Capilla Sixtina o bien en la Basílica de San Pedro, entre el altar de la Confesión y el Baldaquino. En presencia del Catafalco se celebraban las Misas por el difunto Papa, como parte de las celebraciones litúrgicas de duelo por la muerte del Pontífice. Ahora les dejo unas fotografías que ilustran este nuestro primer tema de curiosidades Papales.

Como podrán observar en catafalco está rematado por la Tiara Papal. Ya tendremos tiempo de dedicar una entrada al tema de la Tiara.



Hemos tomadas prestadas las fotos de Foro "Ceremonias y Rúbricas de la Iglesia Española"

lunes, 31 de enero de 2011

Monseñor Hugo Barrantes con Casulla Antigua


Les comparto estas fotografías de Monseñor Hugo Barrantes, Arzobispo de San José Costa Rica, revestido con casulla antigua, en enero del 2011 durante la celebración de la Fiesta del Santo Cristo de Esquipulas, en Alajuelita San José.

Un pequeño pasito en la "Hermeneutica de la Continuidad".



Las fotografías son propiedad de la Arquidiocesis de San José.

domingo, 9 de enero de 2011

Nueva Catedral de Limón: ¿Sabrá el arquitecto que es la Hermenéutica de la Continuidad?



Hoy me sorprende un artículo en el Periódico La Nación, sobre la arquitectura de la Nueva Catedral de Limón, en Costa Rica, la cual según el propio artículo fue inaugurada en octubre del 2010.

El arquitecto es Raúl Goddard.

En el artículo en cuestión se indica: "No hay columnas internas y su diseño de planta no es el rectángulo típico. Además, aquí usted no encontrará el tradicional crucifijo ni confesionarios de madera junto a las paredes." Me pregunto Yo entonces, si no está ni el crucifijo tradicional ni hay confesionarios, ¿que hicieron?, ¿un edificio o una Catedral? ¿Una Secta protestante o una Catedral Católica?

Y como para seguir con el rosario de tonteras el artículo agrega: "Mientras tanto, el celebrante se encuentra casi al mismo nivel que el público, eliminando barreras físicas entre ambos."

Por Dios, ¿sabrá el arquitecto y la gente involucrada en la construcción de esta "Catedral" que es la "Hermenéutica de la Continuidad" que predica el Papa Benedicto XVI? Mientras estos diseñadores progresistas se alegran de un Templo sin Crucifijo tradicional, el Papa está recomendando incluir un crucifijo en el altar para que TODOS vean "Ad Orientem", al "sol naciente" al CRISTO. Por Dios Santo, siguen los que nunca entendieron el Vaticano Segundo haciéndole daño a la tradición católica de más de 2000 años.

Y sino tengo razón, vean este último comentario: "
Según el arquitecto, las reformas aprobadas en el Concilio Vaticano II (en la década de 1960) como dar la misa en la lengua local y de frente a los fieles, en señal de mayor cercanía con los creyentes, fue uno de los puntos elementales al realizar el diseño.

Por eso, el celebrante está apenas un poco por encima del nivel de la congregación y no existe balaustrada divisoria que impida acceso al altar.".

Yo particularmente no tengo el placer de conocer la Catedral, por lo que quiero dejar muy claro, que no puedo juzgar lo que no conozco. Mi comentario está basado en el artículo del Períodico La Nación, pero a juzgar por lo que indica el periodista y el arquitecto, hicieron lo que les dio la gana, guardaron la tradición católica en un cajón, y se inventaron un edificio poco o nada apto para el desarrollo adecuado de la liturgica CATÓLICA.

Sólo me queda una duda: ¿Donde habrán ubicado la cátedra del Obispo? ¿En el techo para continuar el estilo arquitectónico progresista?

Por último una foto de lo que nos propone el Papa, a ver cuando empienzan a copiar lo que deben de copiar, crucifijo al centro del altar:

EL artículo al que me refiero lo pueden ver acá:

http://www.nacion.com/2011-01-09/AldeaGlobal/FotoVideoDestacado/AldeaGlobal2642414.aspx


sábado, 11 de diciembre de 2010

La Última Cima


Voy al cine más o menos una vez cada tres años. No exagero, es verdad. Dos buenos amigos, Carlos y Netzi, tuvieron la genial idea de recomendarme esta película: "La última Cima", y con su recomendación me obligaron a re-encontrarme con una sala de cine, posiblemente para volver en unos 2 o 3 años nuevamente.

Así las cosas, mi análisis de lo visto, jamás pasa por ser el exhaustivo juicio de un tipo que regularmente asiste a mirar el cine y tiene la capacidad de distinguir entre una buena película y una mala. Lo mío, simple y sencillamente es un golpe emocional, un agradecimiento con la vida por la noche que le dediqué a mirar la historia del padre Pablo Domínguez.

Estoy cansado de leer noticias, de mirar noticieros, donde continuamente se crucifican a los sacerdotes que han cometido errores, los pederastas, los que no consiguieron dar ejemplo en medio de los hombres y los que por una u otra razón fallaron en su vocación. Esta película no sólo nos recuerda a Pablo Domínguez, un ejemplo de apóstol de Cristo, sino que es un bálsamo en medio de las piedras que recibe día a día la Iglesia, para recordarnos que existen miles de sacerdotes comprometidos con Cristo, que miles de sacerdotes trabajan día con día en la difícil tarea de llevar hombres a Dios, secando las lágrimas de los que sufren, sumidos en sus confesionarios dando una palabra de aliento a los pecadores, y recibiendo la fuerza de la eucaristía diaria a la que con costos asisten unos cuentos feligreses.

Lo más lindo de todo, fue darme cuenta que la sala de cine estaba llena, repleta, no quedaron espacios. Eso me confirma que en medio del bullisio, del ir y venir del mundo en el cual se deja a Dios de lado, aún quedamos muchos, que le dedicamos una noche de sábado a pensar en los curas, en la Iglesia, y juntos tratamos de ver las cosas grandes que ha hecho la Iglesia y no los pequeños lunares de los que fallan.

Hoy me pregunto que hubiese sido de la Iglesia primitiva, si en vez de anunciar a Cristo se hubiese quedado lamentándose por el fallo de uno (Judas). Sin duda la fe no habría llegado hasta nuestro tiempo.

Así es hoy en día, no podemos detenernos para llorar por los sacerdotes que han fallado, sino que debemos levantarnos a dar un aplauso a todos aquellos que día con día entregan su vida al servicio de Dios y los hombres, a todos aquellos que no salen en las primeras páginas de los periódicos, sólo por el hecho que aún no han fallado, por el hecho de seguir fieles a Cristo.

Hoy no sólo me acuesto pensando en Pedro Dominguez, sino en todos aquellos Santos sacerdotes, que siguen dando la vida por Cristo, hasta llegar a la última cima.

Les dejo un pequeño video para que se animen a verla:


jueves, 23 de septiembre de 2010

El Sagrario en su lugar


El sagrario definitivamente es lo más sagrado que se puede encontrar en nuestro Templos. Es el lugar por excelencia donde Jesús Eucaristía es reservado para la comunión fuera de la Misa, y para el culto y adoración de los fieles. Por cierto, ¡como falta en muchos lugares fomentar la adoración al Santísimo Sacramento del altar!.

Pero, ¿cuál debe ser su lugar? Y me hago la pregunta, porque tristemente en muchos Templos el sagrario ha sido relegado a un rincón. Sí, a un rincón, dejándole el lugar principal, el del centro del presbiterio, a la silla donde se sienta el sacerdote. ¿Quien es más importante? ¿Cristo Eucaristía o el Sacerdote? No hace falta responder la pregunta, todos sabemos la respuesta, entonces, ¿porqué hemos desplazado el Sagrario del centro del altar?, del lugar donde todos los fieles pueden mirarlo y adorar a Cristo, para ponerlo a un lado, como relegado, como si fuera un estorbo. Desgraciadamente, eso ha sucedido porque a muchos sacerdotes se les ha olvidado que el centro de nuestra celebración Eucarística es Cristo y no ellos, y han querido robarle el lugar al sagrario colocando su silla en ese lugar. Nuevamente, más de las improvisaciones de aquellos que entendieron mal el Novus Ordo Missae.

Conviene hacer referencia a las normas litúrgicas vigentes: El Código de Derecho Canónigo, establece en el Canon 938 que “El sagrario, en el que se reserva la santísima Eucaristía, estará colocado en una parte noble de la iglesia u oratorio destacada, dignamente adornada, apropiada para la oración.”. De lo anterior se desprende que podría estar en una capilla anexa y no en el altar principal. Pero sino existe Capilla anexa, ¿de donde han entendido algunos que lo conveniente es colocar el sagrario a un lado y la silla de quien preside en el centro del altar? Vuelvo a la misma pregunta ¿Quién es más importante, Cristo, o el que celebra? ¿Con quién nos vamos a encontrar en la Misa, con Cristo o con el Sacerdote?

No hace falta mayor conclusión, en mi humilde opinión, sino existe Capilla Sacramental (capilla del Santísimo), el lugar del sagrario debería ser en el Centro del Presbiterio, y no relegado a un lado, porque definitivamente el Centro del Presbiterio es el lugar “más noble”.

Por último les dejo un párrafo de la EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL SACRAMENTUM CARITATIS DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI:

“Sobre la importancia de la reserva eucarística y de la adoración y veneración del sacramento del sacrificio de Cristo, el Sínodo de los Obispos ha reflexionado sobre la adecuada colocación del sagrario en nuestras iglesias.[196] En efecto, esto ayuda a reconocer la presencia real de Cristo en el Santísimo Sacramento. Por tanto, es necesario que el lugar en que se conservan las especies eucarísticas sea identificado fácilmente por cualquiera que entre en la iglesia, también gracias a la lamparilla encendida. Para ello, se ha de tener en cuenta la estructura arquitectónica del edificio sacro: en las iglesias donde no hay capilla del Santísimo Sacramento, y el sagrario está en el altar mayor, conviene seguir usando dicha estructura para la conservación y adoración de la Eucaristía, evitando poner delante la sede del celebrante. En las iglesias nuevas conviene prever que la capilla del Santísimo esté cerca del presbiterio; si esto no fuera posible, es preferible poner el sagrario en el presbiterio, suficientemente alto, en el centro del ábside, o bien en otro punto donde resulte bien visible. Todos estos detalles ayudan a dar dignidad al sagrario, cuyo aspecto artístico también debe cuidarse. Obviamente, se ha tener en cuenta lo que dice a este respecto la Ordenación General del Misal Romano.[197] En todo caso, el juicio último en esta materia corresponde al Obispo diocesano.

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